En esta obra se contraponen dos figuras femeninas que simbolizan a la mestiza (kalku)1 y a la colonizada (virgen)2 Con ellas represento la lucha, a través de una demanda de simbolización (acción de la virgen en el mar) versus el desenmascaramiento, tras lo cual se desvela lo oscuro o mestizo; aquello en lo que confluyen los restos de un origen, la pérdida y lo foráneo. A partir de esta necesidad por rescatar un origen perdido, se mezclan símbolos, emulando una preconcebida y arquetípica ritualidad.